One for the road, maestro Pepe Habichuela
Tranquilo, amistoso, expectante, la sonrisa tendida con la mano abierta, elegante siempre, consciente de su arte y de los otros, hermosos ojos negros con visión escáner, la rabia de vivir en la guitarra, una tormenta de lirismo en las cuerdas, los bordonazos que te despeinan, moderno entre los modernos, flamenco en todas partes… Deja una manera única de expresar su mundo interior con la guitarra: las notas formulando un sistema de ecuaciones con validez universal.
Con Enrique Morente, los dos eran mucho más que dos genios de la música flamenca. Ni Pepe ni Enrique necesitaban pasar por el registro de la existencia para dejar esos momentos contados de conexión profunda con lo más humano del cosmos. Eran momentos en los que lo sublime te tocaba, te llevaba de la mano hacia el telúrico centro de lo humano. Pepe y Enrique, espeleólogos de los pulsos del alma.
Al encontrarte en una esquina de la noche o en el tiovivo a la luz de mañana, esas fraternales palabras de Pepe: “¡Cuánto tiempo, Pedro!”.
¡Ojos para llorar a Pepe Habichuela!
¡One for the road, maestro!

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