Muérase España entera de vergüenza.
Ojos para llorar. Bocas para no callar frente a esta tragedia premeditada y homicida, frente al acoso criminal del rentismo. Maricarmen ha fallecido sin haber podido volver a su casa. Muérase España entera de vergüenza. Todos los que han colaborado en amargarle a Maricarmen los últimos años, días, minutos y segundos de su vida han sido los artífices de su dolor, que hoy compartimos mirando de frente al crimen. El capitalismo mata, casi siempre con las víctimas sepultadas en vida por el silencio. A Maricarmen le debemos el continuar alzados contra los desahucios, la especulación, el capitalismo y el abuso de poder que da el dinero. Todo el mundo sabe que la pelea está amañada. Maricarmen lo sabía mejor que nadie y peleó. Ahora nos toca a los demás pelear por la Maricarmen que llevamos dentro, ya para siempre.